Qué es un micromotor de laboratorio
Un micromotor de laboratorio reúne una unidad de control, una pieza de mano con el motor y un pedal o, en un modelo, un control de rodilla. Con él se fresa, se desbasta, se ajusta y se pule la prótesis sobre la mesa de trabajo, con la velocidad que se fija en la unidad. Los micromotores para el gabinete están en otra categoría, la de micromotores de clínica.
En rotatorios de laboratorio, el filtro Producto separa los micromotores de las turbinas, y tres filtros ayudan a elegir entre los micromotores:
- Tecnología. Escobillas o inducción, la diferencia de fondo del motor.
- Velocidad máxima. De 30.000 a 55.000 rpm en el catálogo.
- Alimentación. Red de 230 V o batería, que separa los portátiles.
Escobillas o inducción
En un micromotor de escobillas, las escobillas son la pieza de desgaste del motor: se revisan de vez en cuando y se cambian, porque si se gastan del todo el motor puede dañarse. Un micromotor de inducción, sin escobillas, no lleva piezas de contacto que haya que cambiar, y en el catálogo reúne los pares más altos.
De escobillas
De 2,45 a 4,8 N.cm y de 30 a 120 W. El Sense A3 trae dos escobillas de recambio, el Excellent se ajusta con el regulador desde 200 rpm y el de 45.000 rpm tiene dos salidas de pieza de mano.
De inducción
De 5,0 a 8,5 N.cm y de 90 a 300 W en los de sobremesa, con velocidades máximas de 40.000, 50.000 o 55.000 rpm. Son los que piden el trabajo diario y el metal.
Los dos portátiles tienen las mismas cifras, 30.000 rpm y 2,45 N.cm: entre ellos cambian el desgaste de las escobillas y la punta autoclavable del de inducción.
Par, potencia y velocidad máxima
Cada ficha da tres cifras que dicen cosas distintas. El par, en N.cm, es la fuerza con que gira la fresa al apoyarse en el material. La potencia, en W, cada marca la da a su manera (Bader da la potencia de entrada), así que entre marcas se compara con cuidado. Y la velocidad máxima, en rpm, es el techo de giro, el valor del filtro Velocidad máxima. Por el uso que les da cada ficha, el catálogo se ordena así:
- Uso ocasional, sin metal. Los portátiles, de 30.000 rpm y 2,45 N.cm, y el de escobillas de 45.000 rpm con dos salidas, de 4 N.cm. Sus fichas no los recomiendan para metal.
- Repasado diario. El Sense A3, de 35.000 rpm y 3 N.cm, y el Excellent, de 35.000 rpm y 4,8 N.cm, de escobillas.
- Metal y trabajo continuado. Los de inducción de sobremesa, del Super 400 Max, de 40.000 rpm y 5,0 N.cm, pensado para metal, al Sense A7, de 55.000 rpm y 8,5 N.cm, el par más alto del catálogo.
Varios modelos limitan la velocidad máxima para que la fresa no pase, por un descuido, de la que admite. El Sense A6 tiene tres rangos, hasta 10.000, 25.000 o 55.000 rpm. El micromotor de rodilla se limita a 40.000 rpm, y el Super 600 Max, con un interruptor, a 30.000 rpm.
Mando, pedal o rodilla
Todos tienen un mando o un dial de velocidad en la unidad. Lo que cambia es lo que hace el pie:
- Pedal que regula. En el Sense A6, el Sense A7 y el Prime 221, en modo pedal la velocidad sigue a la profundidad de la pisada, y en modo manual se arranca y se para con el botón de marcha. En el de 45.000 rpm, la velocidad se regula con el dial o con el pedal.
- Pedal ON/OFF. En el Sense A3, el Excellent, el Super 400 Max y el Super 600 Max, el pedal arranca y para la pieza de mano a la velocidad fijada en la unidad, sin variarla: la velocidad de cada tarea se repite sin depender de la pisada.
- Control de rodilla. El micromotor de rodilla cuelga su caja bajo la mesa, y la pieza de mano gira mientras se presiona el control con la rodilla, dentro de la velocidad del dial, así que las dos manos siguen sobre la pieza. También admite pedal.
- Sin pedal. Los portátiles se manejan con el mando de la unidad.
Hay dos funciones que se parecen y no son la misma. En el Sense A6 y el Sense A7, la velocidad se mantiene de forma automática: el régimen elegido no cae al apoyar la fresa en el desbaste. En el Super 600 Max y en el micromotor de rodilla, la velocidad automática fija la velocidad a la que se está trabajando, y el motor la conserva sin seguir accionando el pedal o la rodilla.
Los Sense, el Prime 221, el Super 600 Max y el de rodilla muestran la velocidad en una pantalla. Los Sense, el Prime 221 y el de rodilla detienen el motor ante una sobrecarga y lo señalan con un aviso o un código de error, el de dos salidas lleva un disyuntor contra el sobrecalentamiento y el Super 600 Max se autodiagnostica con los códigos E1 a E3. El Sense A3, el Sense A6, el Sense A7 y el Prime 221 guardan al apagarse el sentido de giro, el modo y la velocidad, y el de rodilla, el modo y el sentido. Todos los de sobremesa invierten el sentido de giro.
La pieza de mano
Es lo que se sostiene toda la jornada, así que cuenta tanto como el motor. Las del catálogo van de 175 g, en los portátiles, a 254 g, en el micromotor de rodilla, y de Ø 15 mm, en el Sense A3 y el Sense A6, a Ø 30 mm, en el de dos salidas.
- Cambio de fresa. En los Sense y el Prime 221, la fresa se cambia girando la pieza de mano. En el de rodilla, la pinza se abre con el mango y se bloquea antes de trabajar.
- Rodamientos cerámicos. Los llevan el Super 400 Max y el Super 600 Max de Bader, con una pieza de mano de 183 g.
- Dos salidas. El de 45.000 rpm conecta dos piezas de mano y un selector, M1 o M2, elige la que trabaja.
- Punta autoclavable. En el portátil de inducción, el acoplamiento intramatic separa el motor de la punta recta, que se esteriliza en autoclave.
La pieza de mano se limpia con alcohol, sin agua ni aceite, que haría salir la grasa de los rodamientos. En el de rodilla y en el de dos salidas, se guarda con una fresa puesta.
Portátiles y de rodilla, dos casos aparte
Portátiles de batería
Batería con 10 horas de autonomía, 30.000 rpm y 2,45 N.cm, de escobillas o de inducción. Son equipos de uso ocasional, para repasos y ajustes en acrílicos, escayola y otros materiales que no son metal, en otra mesa, en la clínica o donde no hay enchufe.
De rodilla
Inducción, 50.000 rpm y 7,8 N.cm, con la caja colgada bajo la mesa con su soporte. La rodilla arranca y para el motor, la velocidad automática conserva el régimen y la protección de sobrecarga lo detiene con el código E1 si se fuerza.
Turbinas de laboratorio
Para trabajar con fresas de turbina, de fricción (FG), la categoría tiene también las turbinas de laboratorio de Bien-Air, que trabajan con aire desde una estación neumática: la turbina TD 783, la turbina TDS 890, con spray, y las estaciones S001 y STS TRIMMER. El filtro Producto las separa de los micromotores.
El puesto de trabajo
- Aspiración. Se trabaja con una aspiración que arranque a la vez que el micromotor. Las del puesto están en aspiración de laboratorio.
- Antes de subir. Se prueba la fresa a baja velocidad, que no vibre, y se trabaja con el rango o el límite más bajo que permita el trabajo.
- Sentido de giro. Se cambia con la pieza de mano parada.
- Conexiones. El pedal, la pieza de mano y el cable se conectan con el interruptor apagado, y en el micromotor de rodilla, además, con el dial en 0.
Las marcas del catálogo
Mestra tiene la gama Sense, con el A3 de escobillas y el A6 y el A7 de inducción (el A3 y el A6, en blanco o carbono), el Prime 221, el micromotor de escobillas de dos salidas, los dos portátiles y el de rodilla, con el folleto de la gama en cada ficha. Bader tiene el Excellent, de escobillas, y los Super 400 Max y Super 600 Max, de inducción, los tres con pedal ON/OFF. Bien-Air aporta las turbinas de laboratorio.
Dónde seguir
Micromotores y turbinas
Todos los rotatorios del laboratorio, con sus filtros por producto, tecnología, velocidad máxima y alimentación.
Fresas y puesto
Las fresas y los pulidores que montan, y la aspiración y la mesa del puesto de trabajo.
Preguntas frecuentes sobre micromotores de laboratorio
¿Qué micromotor elegir para trabajar metal?
Uno de inducción de sobremesa. Los portátiles y el micromotor de escobillas de 45.000 rpm no se recomiendan para metal, y el Super 400 Max de Bader está pensado para trabajar metal alternando velocidades bajas y altas. Con más par, la fresa conserva el régimen al apoyarse sobre el material: el Sense A7 da 8,5 N.cm, el Sense A6, 8 N.cm, y el Super 600 Max y el micromotor de rodilla, 7,8 N.cm.
¿Compensa pasar de un micromotor de escobillas a uno de inducción?
Si el micromotor trabaja a diario y con metal, sí. El motor de inducción no tiene escobillas que revisar y cambiar, y los de sobremesa del catálogo dan de 5,0 a 8,5 N.cm, frente a los 3 a 4,8 N.cm de los de escobillas. Para el repasado y los ajustes de cada día, un Sense A3 o un Excellent, con la velocidad fijada en la unidad, cubren el trabajo.
¿Pedal que regula la velocidad o pedal ON/OFF?
Con el pedal que regula, la velocidad sigue a la profundidad de la pisada y se cambia sin soltar la pieza. Con el pedal ON/OFF, la velocidad se fija en la unidad y el pie solo arranca y para, así que cada tarea se repite a la misma velocidad sin depender de la presión. El Sense A6, el Sense A7 y el Prime 221 trabajan de las dos formas: en modo manual, con el mando y el botón de marcha, o en modo pedal.
¿Para qué sirve un micromotor portátil en el laboratorio?
De segundo motor para retoques: con 10 horas de batería se lleva a otra mesa, a la clínica o a donde no hay enchufe, sin ocupar un puesto. No sustituye al de sobremesa, porque es de uso ocasional y no se recomienda para metal. El portátil de inducción añade la punta recta autoclavable, que se separa del motor y se esteriliza aparte.
¿Qué fresas admite un micromotor de laboratorio?
Fresas de vástago de laboratorio: el micromotor de rodilla y el de dos salidas indican fresas de 2,35 mm. Lo que más limita es la velocidad que admite cada fresa: se trabaja con el rango o el límite que no la supere, como los rangos del Sense A6, el límite de 40.000 rpm del micromotor de rodilla o el de 30.000 rpm del Super 600 Max, y se prueba la fresa a baja velocidad, que no vibre, antes de subir.